Tres Claves Para Superar Ese Dolor Que Nos Rompe

Paz y bien. Estamos en la semana de dolores. En la cultura occidental, cristiana católica, hay un día dedicado al dolor, mejor dicho a nuestra señora de los dolores. Que anda que el “jesusito” no le hizo pasar na.

Tranquilo que no te voy a meter una charla religiosa. Simplemente reconozco que esta semana es en la que me cuadra hablar del dolor. Para consolarnos podemos ver los puñales que sintió en su corazón la buena de María.

Este artículo se iba a titular <<el dolor de un divorciado>>, pero este viernes de dolores me dije ¿el divorciado sufre mucho dolor? Sí, pero no se si más o menos que en otras circunstancias.

Entonces quise hablar de ese dolor que nos rompe. Lo típico que hacemos los friquis es irnos a san wikipedia a enterarnos del significado de la palabra, por si nos inspira algo.

La verdad es que sí, jejeje, porque uno le pone palabras que no tiene a una “percepción sensorial localizada y subjetiva que puede ser más o menos intensa, molesta o desagradable y que se siente en una parte del cuerpo…”, o en su otra acepción:

“Sentimiento intenso de pena, tristeza o lástima que se experimenta por motivos emocionales o anímicos.”

Por lo tanto es obvio que concluyo, por propia experiencia que si te has divorciado o separado, da igual que hayas sido el agente activo o pasivo, el dolor se dispara.

Como dice el poeta Bernardino M. Hernando en estos versos:

“Todo es nada no existe

sólo el dolor te vive

pincha escuece trastea te delata

te condena a vivir

y si alguna vez huye

deja el cuerpo sembrado

hiere el alma

abre un hueco en la noche

y eternamente deja florecidos

el miedo y la esperanza.”

Las claves están en no dejarse engañar, caer en la trampa del se acabó ¡a joderse toca! (esta expresión es literal en un desesperado gruñón un poco soez ¿pero quién no lo es en esas circunstancias?).

clave 1: EL DOLOR ES MAESTRO

Esta afirmación tan bonita está corroborada por gente que da testimonio de ello. A mí los teóricos me fastidian bastante, no sé a ti.

He publicado en mis redes sociales una frase

y mi amiga Terry (gran poetisa)me ha dicho:

Gracias, me acabo de sacar 2 muelas y se ha ido la anestesia. Paracetamol 650 mg y a hacer cosas. Pensar q se irá ayuda a animarse pero hay q hacer algo si se puede. Besos

y me ha venido inmediatamente a la memoria lo que mi maestro Willigis Jäger escribió en uno de sus libros más célebres:

“La vida está llena de dolor. Una y otra vez se nos presentan situaciones dolorosas. Podemos quejarnos de ellas o bien utilizarlas para madurar. El primer requisito para ello es la aceptación: aceptar la situación que momentáneamente no se puede cambiar. Aceptar el dolor, aceptar las condiciones externas. Eso no tiene nada que ver con el fatalismo. Tampoco significa que no se deba acudir al dentista u operarse cuando uno caiga enfermo. Todo lo contrario: se puede hacer todo lo posible para mitigar el dolor. Pero hay situaciones en las que no se puede cambiar nada, sino solamente aceptar.”

El maestro nos enseña la clave de la aceptación. Podemos rebelarnos, despotricar, maldecir, decir que no quiero, que qué fastidio (por no decir otra palabrota).  Nos va a remover la sangre, a alterar las emociones, nuestro equilibrio tocado con el dolor.

Aceptar es hacerte responsable de hacer o no hacer algo con ese dolor, pero yo te recomiendo que no eches más leña a fuego. Toma medidas, actúa, respira y….

 

clave 2: ATIENDE AL MAESTRO

Esta clave es la más interesante para mí. Nunca pensé que atendiendo al maestro aprendería como dice  Fito

Dice “si es por el maestro nunca aprendo”. Claro, aquí estamos hablando de comprender. Con el dolor parece que se puede poner poca atención. Y ahí me di cuenta del error.

Si algo aprendí con el mindfulness es a echarle un par de bemoles al tema y ocuparme del dolor. Y escribí en un poema: “el dolor solo duele”.

Yo me rompí los ligamentos de la rodilla y me dolió mucho, parece ser que inconscientemente blasfemaba más de la cuenta. Jejejemmmm, entonces era fraile en Salamanca. No me echaron de la orden religiosa porque era el dolor quien se dedicaba a bendecir la enseñanza.

Otro grandísmo dolor (no he parido pero me han dicho que es comparable a cuando se hacía sin epidural) fue el de una piedra en el riñón. Sentí cómo se deslizaba por dentro y cuando vi por donde salió.

Si ya me había retorcido, casi me desmayo.  Una piedra de calcio con cuchillas y puntas de medio centímetro me enseñaron lo que es el dolor sin remedio.

Historietas del abuelo cebolleta que no se pueden comparar al dolor emocional en el que se naufraga sí o sí, sin flotador cuando te ves en una desgarrdora separación.

¿Cómo entrenar para sobrellevar y atender este dolor que se siente cuando menos lo esperas? Con pequeños dolores soportables. Es muy cutre, sí, pero si quieres te puedes dar bofetadas media hora, ya te digo yo de que no es efectivo.

La mujer tiene un umbral de dolor alto ¿por qué nosotros no podemos subir nuestro umbral? no hay que buscar dolores, solo atender nuestro día a día y cualquier pequeña decepción o contrariedad nos puede ayudar. Quemándote la lengua con el café, por ejemplo.

 

clave 3: DEJA HABLAR AL DOLOR

Quiero compartirte este video de un crack, Aldo,  que nos explica ¿Cuál es el peor dolor?

 

 

Es curioso porque este tip me viene con claridad gracias a la competencia británica de mi tatarabuelo Cervantes, el bueno e William Shakespeare dice:

“Dad palabra al dolor: el  dolor que no habla, gime en el corazón hasta que lo rompe.”

Hasta ahora he hablado de escribir desde varios puntos de vista pero nunca como acto terapéutico. Bueno, a partir de ahora me enfocaré también en esta dirección.

El sacar el dolor en verso o prosa, en canto o expresión artística es muy recomendable ¡sana! Y me puedes hacer caso o no, sólo te invito a que pruebes.

Yo escribí un artículo en abril del 2016 en mi otro blog más literario reconexionpoetica.blogspot recopilando unos tips de marzo que pueden ayudarte y orientarte: Escribir para dejar de sufrir podría haberse titulado.

Te sugiero que escribas en un diario esos dolores que “padeces”, que sufres, déjalos fuera. Yo lo que hago es irme al diccionario de sinónimos y si hablo de un dolor concreto escribo frases con varios sinónimos.

Todo esto, como podrás comprender, me ayuda a estar escarbando sin dolor en esa sensación y le busco maneras de explicarse (bueno, yo a mi mismo, evidentemente, jejeje), acabando siendo entretenido y gracioso. Prueba.

Una vez que he soltado toda la basura mental, lo que hago es quedarme como hipnotizado y en presencia siento en mi pecho palabras dulces:

Bueno, por hoy está bien ¿no? Ya tienes entretenimiento para estos días.

Vamos servidos. Te recuerdo un par de Artículos interesantes de este Blog por si quieres indagar más en ti y en la superación de crisis dolorosas:

>>Cómo afrontar una crisis con 2 actitudes

>>>3 Secretos que te ayudaran a superar tus miedos

GRACIAS

Miguel Ángel Cervantes. Ayudo a Hombres Divorciados y Padres Separados

en su “borrón y cuenta nueva” a escribir su historia con paz

para conseguir su vida próspera y feliz.

3 comentarios en “Tres Claves Para Superar Ese Dolor Que Nos Rompe

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