Cómo Reciclar Tres emociones según Ripalda

Paz y bien. Me ha parecido divertido tratar de nuevo las emociones con un enfoque, cuanto menos curioso, de nuestra época de la E.G.B. o anterior. Me estoy sonriendo porque puedo ver la cara que has puesto.

¿Recuerdas el Catecismo de Ripalda? Creo que cuando nací hubo Concilio en el Vaticano y cambiaron cosas (este cuadernillo piadoso y funcional fue una de ellas) pero durante siglos se aprendieron aquellas enseñanzas en forma de diálogo.
Dicho lo cual vamos al lío. Eso de reciclar pecados capitales o emociones supuestamente negativas para nuestro bien, nos lo pone Ripalda a huevo. He elegido tres emociones de las que disfrutamos en mayor o menor medida tú y yo.
Quiero que meditemos un poco en la soberbia y en su emoción contraria: la humildad;
y si eso nos parece poco va a ser interesante tratar la ira y de su contrapeso la paciencia; para acabar con la pereza y lo que ha de procurarse uno inyectar para levantarse: diligencia.
Esta palabra queda bonita (celo es un sinónimo que me gusta) pero no es muy usada actualmente, a mí me gusta aplaudir mientras digo ¡acción, acción, acción! O agilidad y eficiencia.
Como ves no voy a inventar mucho, el reciclaje ya está hecho, solo has de poner conciencia y atención, foco dirían los coach. Y tus palabras por si te da mal rollo el tio Ripalda. Vamos al reciclaje:

Reciclando Emociones  1ª SOBERBIA

¿Quién no es un poco soberbio? El problema a la hora de crear y escribir es que te ciega un poco. La gloria y el éxito está muy bien pero ¿qué hay en tu fondo, qué te sostiene?
Hay quien apuesta por su esfuerzo, dedicación, estudio, “suerte”, y yo añadiría la frase “estar tocado por los ángeles”.
No olvidemos que uno se puede construir a sí mismo pero hay algo en lo que si caes tu imagen y persona se resiente, es la prepotencia. Da igual que te guste el deporte o no pero tienes dos imágenes bien distintas, la de Cristiano Ronaldo y de Messi, o la de Indurain y de Eddy Merckx…

Aprovechemos ese punto de amor a nosotros mismos y tengamos la valentía de mostrar al mundo lo vivido, lo que desde el corazón te hace grande. Sin vergüenza y sin desafío, con el equilibrio de una sonrisa y la certeza que da el silencio. Crea, escribe, comparte.

 

Quiero compartirte un artículo interesante: El Valor de la Humildad Cotidiana.

Reciclando Emociones 2ª IRA

Esta emoción de la Ira es invasora y conflictiva. Te confieso que más de una persona a mí me ha captado esta energía cuando escribo. Yo no me lo podía creer.
Creo que si me vienes siguiendo sabrás que me gusta mucho el cantante cubano Silvio Rodriguez. Siempre me revolvió mucho esa canción donde describe la rabia y lo que se dice a sí mismo, el tema es Días y Flores, gózalo si paras ahora y lo escuchas.
Si la ira te hace poner todo tu empeño en conseguir tu objetivo, bienvenido sea. No es cuestión de prisa sino de intensidad.
Se fuerte en la quietud, no cejes en el empeño, si estás enojado fuertemente es porque la excelencia te abruma. La paciencia todo lo alcanza decía la santa, el sostén es esa energía iracunda que te motiva.
He de confesarte que cuando escribo poesía no siempre sé lo que escribo. Esto que parece absurdo tiene sentido porque lo que hago es pasar la experiencia por un tamiz y surge la frase o el verso.
Recordé que un día fui a una conferencia sobre el Eneagrama, y una amiga me dijo que utilizaba esta técnica terapéutica como instrumento.

Y escribí esto sobre la ira. Reconozco que tengo mucha paciencia pero cuando me sobrepasa la ira me pongo intratable, no negocio, voy con mi certeza para adelante. Este es el poema: 

<<Vengo con toda mi ira,
Porque la tengo.
Estoy con paciencia.>>

Realmente lo que quiero decirte que es que te des tu tiempo, por ejemplo para escribir (cuidado con los objetivos que te pones, sé cauto, motívate usando un poco de rabia).

Observa cómo la ira se sirve de la prisa y la precipitación. A ti lo que te toca es encontrar tu ritmo.
Y para acabar

Reciclando la Emociones 3ª PEREZA

No sé a ti, pero a mí me da pereza muchas cosas. Yo pensaba que no era perezoso. La pereza puede ser hasta la madre de la procrastinación.
Cuando me entero que se puede reciclar con la diligencia me entra la risa. Me viene una película del oeste.
Y me digo “esta metáfora, por otro lado está bien”, porque indica dos cosas importantes. Ya que vas a algún sitio puedes ir cómodo en la cabina, contemplando o puedes ser el que lleve las riendas. No me digas que no mola un poco de acción y si vas sin “anteojeras” mucho más.
“La diligencia (según la Wikipedia), en sentido más alto, es el esmero y el cuidado en ejecutar algo. Una prontitud de hacer algo con gran agilidad tanto interior como exterior. Como toda virtud se trabaja, verdaderamente poniéndola en práctica.”
La psicóloga Isabel Serrano en un artículo publicado en el diario El Mundo nos da Tácticas para luchar contra la pereza.
Frente al no esfuerzo, que me las den todas, está lo que todos entendemos por ser pro-activo. Para ello hay que pasar a tomar pequeñas acciones que nos empujen disfrutando de lo que somos y hacemos. 
Por ejemplo: antes de escribir un libro, que sólo de pensarlo entra más que pereza, podemos escribir un tweet, un post, un artículo, etc. Eso sí, pon un poco de esmero, de tu luz.

Bueno, al hilo he visto con claridad este regalo que te hago para que lo medites:

La luz que surge desde aquí
Será la sombra de aquel.
La hoguera interior transforma
La oscuridad o la piel.
Nuestras otras intenciones
Que se ocultan en papel,
Tal vez palabras antorcha
Como si fueran de miel.
Tal vez nublarán las mentes
Y el sentido como la hiel.

GRACIAS

Por cierto, en este blog ya hemos hablado alguna vez de las emociones
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Un comentario en “Cómo Reciclar Tres emociones según Ripalda

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